San Juan, Puerto Rico – La baladista y cantante pop latino, la cubana Lena Burke, sabía lo que se jugaba cuando entró al escenario de la Sala de Festivales del Centro de Bellas Artes de Santurce, para ser la figura principal del proyecto: Azúcar: 100 años de Celia Cruz.
Digamos que el reto sumado al riesgo fue grande. Después de todo, su caminar por la música tropical, esa que incluye rumba, guaracha, son, guaguancó y la llamada salsa, entre otras disciplinas, es relativamente nuevo.
Pero, Burke, además compositora cubana radicada en Miami, Estados Unidos, le metió ganas al proyecto producido por el boricua Rafo Muñiz y por la reacción y respaldo del público que dijo presente en el evento el sábado en la noche, podría decirse que salió airosa y más.
Celia Cruz nació el 21 de octubre de 1925 en La Habana, Cuba, y falleció el 16 de julio de 2003 en Nueva Jersey.
Burke no salió a imitar a Celia Cruz. Tampoco hizo un ‘tributo’ con el que hoy se honra el legado de artistas ya fallecidos.
Y claro que hubo retos y riesgos. Burke no es una salsera establecida, aunque bien pudiera hacer carrera en esa onda. Ella misma ha dicho que no lo descarta.
La actriz, cantante, compositora y pianista, salió a ganarse el respeto del público. Con su arte, su talento, su voz, interpretando a Celia Cruz, pero a su modo, con un estilo propio, no forzado, obviamente enmarcado en lo que fue, es y será la llamada Reina de la Salsa.
Dueña de un instrumento vocal de usted y tenga, diminuta en estatura, a Burke le sobra fuerza escénica, carisma, don de gente y presenta un dominio de su voz, matizada con altos, bajos e intermedios, con los que paseó la agenda musical de la noche.
Y en el espectáculo, aunque la gran protagonista era la figura de la Reina de la Salsa, tocaba a Burke interpretar y ganarse a un público, que por su perfil demográfico (edad), vivió y se disfrutó, la música de Celia a todo vapor en su juventud y en años de madurez.
Además, en el escenario acompañaba a Burke, lo que parecía ser un ‘tren que arrollaba’ con el talento de los músicos de la Orquesta Filarmónica Arturo Somohano de Puerto Rico, bajo la dirección del veterano arreglista y pianista, el boricua Isidro Infante.
